Nadie llega a Vashrath
Nadie llega a Vashrath: aquí, se despierta. El exiliado abre los ojos con la cabeza palpitante y la luz clavándose en su vista, sin memoria de cómo llegó a estas tierras — solo con la certeza de que una nueva vida comienza. No hay recuerdo de la travesía, ni relato del otro lado del portal. Solo existe el primer aliento, tomado sobre un suelo que nadie reconoce.
Y el primer suelo bajo los pies no es una ciudad, sino su antesala: el campamento avanzado de Cripta.
La antesala de los desterrados
El campamento avanzado es un puesto fronterizo levantado ante las puertas de la ciudad madre. Alrededor hay soldados, caballos y un clamor que nunca cesa; suele ser de madrugada cuando alguien despierta, y a lo lejos se alzan colinas y laderas envueltas en niebla. Todo recién llegado pasa por aquí antes de cruzar las murallas — pues ningún extraño entra en Cripta sin tener antes un nombre y un registro.
Es un lugar de paso, pero también de juicio silencioso. El despertado todavía no es nadie. No carga con un linaje que lo preceda, ni con una hazaña que lo anuncie. Todo lo que tiene es el cuerpo en el que despertó y la voluntad de seguir adelante. En las tierras olvidadas, eso es a la vez muy poco — y todo lo que importa.
Dicen que el campamento ha presenciado incontables despertares, y que no hay dos exactamente iguales. Algunos se levantan lanzando golpes a las sombras. Algunos lloran por nombres que ya no logran recordar. Algunos simplemente se ponen en pie, miran la niebla sobre las colinas y echan a andar. Los soldados lo han visto todo, y no juzgan a nadie en voz alta — el propio Vashrath se encargará de juzgar muy pronto.
La primera verdad
Incluso antes de cruzar las puertas, el recién despertado aprende la verdad más dura de estos valles: aquí hay que elegir un bando. No existe vida neutral en Vashrath. Las fuerzas que dominan estas tierras no toleran por mucho tiempo a quien no profesa credo alguno, y la existencia de quien no jura lealtad a nadie se vuelve, día tras día, más difícil de sostener.
Pero ese es un asunto para después del registro. Primero, el despertado necesita un nombre — y alguien que lo escriba. Eso es lo que aguarda a las puertas de Cripta.
El umbral de la ciudad, el registro y el Documento de Ingreso se cuentan en Cripta y los valles. Los poderes que un día exigirán tu lealtad se cuentan en Las Tres Fuerzas.
