El mayor poder de los valles
A la entrada de la gran tierra de Vashrath se alza Cripta — la ciudad más grande y poblada de los Reinos Olvidados y, precisamente por eso, la más poderosa. Poco se sabe y mucho se dice sobre cómo empezó todo: cuentan que, en el principio, los nómadas abrieron los primeros caminos y rutas del continente. Nadie sabe dónde comenzaron, ni cuándo. Pero se levantaron campamentos, y luego murallas, y luego castillos — y, al fin, reinos. Cripta creció en el umbral de todo ello, custodiando las puertas por las que los despertados entran al mundo.
El emperador soberano
En Cripta reside la figura más controvertida de todas: el rey Sangezer, tenido por emperador soberano de las tierras de Vash — o, cuando menos, de todo aquello que logra controlar. Bajo su nombre se sostiene la ciudad más grande, y es su trono el que hace de Cripta el corazón político de los valles.
De sus orígenes, de cómo ascendió al poder y de hasta dónde alcanza realmente su dominio, poco puede afirmarse con certeza. Ni siquiera los Tres Grandes, invisibles y espirituales, ocupan el mismo tipo de lugar que él: Sangezer gobierna en carne, en murallas y en decretos. Algunos lo ven como el único orden posible en un mundo hecho de desterrados; otros, como un exiliado más que supo levantar un trono allí donde encontró sitio para uno. Mucho se dice — y, en Vashrath, decir mucho rara vez es lo mismo que saber.
El peso de gobernar a los desterrados
Reinar en Cripta no es reinar sobre súbditos comunes. Cada habitante de la ciudad llegó desterrado, exiliado o huyendo de alguna parte — y cada recién despertado que cruza las puertas carga con una historia que nadie conoce. Mantener el orden sobre un pueblo así exige más que una corona: exige el registro de Cassius, la guardia avanzada de Sirius y la dura ley que impide que la ciudad se disuelva de vuelta en el caos del que vino su gente.
Por eso el dominio de Sangezer es a la vez inmenso y frágil. Inmenso, porque ninguna otra ciudad reúne a tanta gente y tanta fuerza. Frágil, porque gobernar «todo aquello que se logra controlar» es admitir que más allá de las murallas hay mucho que escapa al emperador — valles disputados por facciones, regiones que responden a otros señores y el mundo abierto donde cada uno responde por sí mismo.
Ecos y rumores
Cripta es también la ciudad de los rumores. Si hay una historia desarrollándose en cualquier punto de los valles, lo más probable es que alguien en Cripta ya la haya oído antes que los propios implicados. Entre esos rumores corre el de la Condesa — guía de los recién llegados y conocedora de cada atajo de la ciudad — de quien se dice que vino de otras tierras en su infancia. Pero, como les gusta decir en Vashrath: eso dicen, y dicen muchísimas cosas.
Las regiones más allá de Cripta — Frostown, Kharvoss, Valdren y Veskar — se cuentan en Las regiones conocidas.
