Ante el recién llegado se alza una figura alta que sostiene un rollo: Cassius, guardián del registro oficial. Suyo es el Documento de Ingreso — el pergamino donde se asientan el linaje, el porte y las marcas de cada uno que cruza y, por encima de todo, el nombre por el que será conocido. «Este nombre resonará por los reinos», dice al cerrar el registro.
Un nombre fijado en tinta
Sin este documento, ningún extraño cruza las murallas de Cripta. La entrada a la ciudad — y al mundo abierto que se extiende más allá de ella — depende de llevar un nombre y un registro. Es una ley dura, pero antigua: todo habitante de los Reinos Olvidados llegó desterrado, exiliado o huyendo de alguna parte, y todo despertado que alcanza las puertas carga con una historia que nadie conoce. El registro es lo que impide que una ciudad de gente así se disuelva en el caos del que vino.
Para el despertado, el documento significa algo más. Despertó sin nada — sin memoria, sin linaje, sin título. El Documento de Ingreso es la primera cosa en Vashrath que es verdaderamente suya. El nombre escrito en ese pergamino no es el que le daban en el mundo de arriba; es el que elige llevar en este. Es la primera piedra del legado que construirá.
El escriba y su rollo
Cassius recibe al recién llegado poco después del comandante Sirius, en el campamento avanzado descrito en El Rito del Despertar. Donde Sirius se asegura de que el cuerpo esté listo, Cassius se asegura de que el nombre quede escrito. Es pausado y exacto, como suelen ser los escribas, y trata cada registro con la misma gravedad — pues sabe que algunos de los nombres que su pluma asienta serán pronunciados un día en cada mercado y salón de las cinco ciudades.
Elegir tu nombre
En el juego, el Documento de Ingreso es el momento en que eliges y formalizas el nombre de tu héroe. Este es el nombre por el que los reinos te conocerán: el nombre que los demás jugadores ven en las calles y mercados, el nombre unido a tus hazañas, tus victorias y tu reputación a lo largo de los valles. El documento da forma al despertado anónimo, convirtiéndolo en alguien reconocible adondequiera que vaya.
Elige con cuidado — un nombre en Vashrath está hecho para durar. Te seguirá en cada cacería, en cada trato y en cada rivalidad, y si llegas lo bastante alto, será el nombre que otros recuerden cuando hablen de lo que se hizo en estas tierras.
La advertencia que sigue
Es también Cassius quien entrega la primera dura verdad de los valles. Al cerrar el registro, advierte al recién llegado de que un nombre por sí solo no basta para vivir en Vashrath: aquí, también hay que elegir un bando. Tres fuerzas se disputan los valles, y la vida sin un credo declarado se vuelve más dura con cada día que pasa.
Esa advertencia es la puerta hacia el siguiente umbral del comienzo de todo héroe — el Juramento de Facción, prestado antes de que las puertas de Cripta finalmente se abran.
Figuras del registro
- Cassius — el escriba que redacta el Documento de Ingreso.
- El Rito del Despertar — el rito inaugural en el que tiene lugar el registro.
- El Juramento de Facción — el paso que sigue, anunciado por el propio Cassius.
