Sangezer es la figura más controvertida de todo el continente. Se proclama emperador soberano de las tierras de Vash — «o al menos de lo que consiga controlar», como susurran quienes lo conocen. Reina desde Cripta, la ciudad más grande y poblada de los Reinos Olvidados, el primer gran asentamiento a la entrada de la vasta tierra de Vashrath.
De dónde vino, cuándo llegó y por qué cruzó el portal, nadie puede decirlo con certeza. Como todo en Vashrath, su historia se pierde en la atemporalidad del mundo: se dicen muchas cosas, y pocas se confirman jamás.
La autoridad en el umbral
Sangezer encarna la autoridad que se alzó en el umbral de los desterrados. Cripta creció de campamento a murallas, de murallas a reino — y sobre ese reino él extiende el dominio que consigue sostener. No es un trono garantizado: el propio título de «soberano» carga con la salvedad de que su control termina donde termina su alcance. En los valles más allá de las puertas, otros poderes se disputan lo que él no puede retener, y las Tres Fuerzas no responden a corona alguna.
Aun así, toda alma despertada que entra en Vashrath pasa primero por su ciudad. Piensen lo que piensen los valles de su título, la puerta es suya — y en un mundo de exiliados, sostener la puerta no es una pretensión menor.
Lazos conocidos
- Cripta — la ciudad que gobierna
- Vashrath — el continente sobre el que reclama soberanía
Misterios
Su origen sigue sin resolverse. No hay registro de su linaje, del crimen o del exilio que lo llevó al portal, ni de cómo un solo hombre llegó a reclamar el título de emperador en un mundo hecho de exiliados. Cualquier relato sobre su pasado debe tratarse como chisme de los valles — nada está confirmado.
